{"id":436,"date":"2019-07-14T19:40:47","date_gmt":"2019-07-14T19:40:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.reverierd.com\/?p=436"},"modified":"2019-08-09T17:34:35","modified_gmt":"2019-08-09T21:34:35","slug":"neurosis-obsesiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.reverierd.com\/es\/neurosis-obsesiva\/","title":{"rendered":"Neurosis Obsesiva: Sociedad y Feminidad"},"content":{"rendered":"\n<p>En la psicolog\u00eda cl\u00ednica, al hablar de psicopatolog\u00eda, tendemos a fundar su descripci\u00f3n en una serie de s\u00edntomas, cuya organizaci\u00f3n sistem\u00e1tica y conjunta dan las caracter\u00edsticas objetivas para establecer un diagn\u00f3stico. Sin embargo, tanto en la pr\u00e1ctica, como en las investigaciones sabemos que para tener un diagnostico fidedigno tomamos en cuenta los factores biopsicosociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo se trata de exponer esos otros factores cuyo resultado es el s\u00edntoma y cambiamos la din\u00e1mica de observaci\u00f3n sobre este mismo. El proceso que conduce desde el trauma eficaz al s\u00edntoma, se realiza mediante mecanismos de conversi\u00f3n o de defensa. Esto es, el s\u00edntoma es contemplado al mismo tiempo como expresi\u00f3n de una intenci\u00f3n inconsciente y como defensa frente a ella. Se lee en el s\u00edntoma una expresi\u00f3n simb\u00f3lica de los conflictos, pero se trata de un simbolismo que no es social, como las convenciones del lenguaje, sino interpretable, descifrable. Por ende, el s\u00edntoma no est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n solamente para ser erradicado, sino para ser escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hablar de neurosis obsesiva no estamos desarrollando la idea de psicopatolog\u00eda, estamos trabajando con la idea de estructura de la personalidad, ese m\u00e1s all\u00e1 de los s\u00edntomas. Es importante destacar que la estructura cl\u00ednica puede ser entendida como la relaci\u00f3n y la perspectiva que tiene un sujeto ante el mundo que le rodea (Fink, 2007; Green, 2010). De esta forma, se puede observar a la estructura como la perspectiva individual de un sujeto ante los s\u00edntomas yendo m\u00e1s all\u00e1 de las aflicciones generalizadas que conducen a un paciente a buscar ayuda profesional (Manrique &amp; Londo\u00f1o, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ha mencionado anteriormente tenemos que considerar m\u00faltiples factores al hablar de las estructuras de la personalidad y la psicopatolog\u00eda, entre ellos nos encontramos con la historia, el crecimiento cultural, la sociedad, los conceptos de femineidad y masculinidad y la transici\u00f3n por las primeras etapas del desarrollo del ni\u00f1o o ni\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la representaci\u00f3n anal\u00edtica de la neurosis obsesiva, primero hay que esclarecer el t\u00e9rmino de neurosis, ya que su estructura es la base de las psicopatolog\u00edas como la histeria, las obsesiones y las fobias. La neurosis se puede definir como una respuesta inadecuada, que sirve como escape o como defensa ante una pulsi\u00f3n inconsciente (goce inconsciente) e intolerable para el yo, es decir, cuando el sujeto se quiebra y cae en una neurosis se debe a una forma de defendernos ante un goce doloroso, pero esta respuesta defensiva nos afecta y es insuficiente, por ende el sujeto termina aplacando la pulsi\u00f3n inconsciente intolerable con una sintomatolog\u00eda neur\u00f3tica que a su vez, tambi\u00e9n es insostenible por el yo y como expresa Nasio: <br>\n\u201cFinalmente, lo \u00fanico que conseguimos es sustituir un goce inconsciente, peligroso e irreductible, por un sufrimiento consciente, soportable y en \u00faltima instancia reductible\u201d (Nasio, 1991).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante los datos estad\u00edsticos nos encontramos con que el Trastorno Obsesivo Compulsivo es el \u00fanico trastorno de ansiedad que no presenta diferencias sexuales en su incidencia, a pesar de la creencia general de que el trastorno es m\u00e1s frecuente en los hombres (Lochner et al., 2004). No obstante, existen diferencias de sexo en la expresi\u00f3n y en la edad de inicio de los s\u00edntomas del trastorno, en el curso y en la respuesta al tratamiento del mismo (Torresan et al., 2009; Yonkers y Kidler, 2002). El comienzo de los primeros s\u00edntomas es m\u00e1s precoz en los hombres, coincidiendo con la pubertad o la primera juventud, mientras que en la mujer no suele manifestarse antes de los 20 a\u00f1os, normalmente asociado a embarazos (Boggetto et al., 1999). Con respecto a los s\u00edntomas, las mujeres muestran m\u00e1s compulsiones da\u00f1inas sobre limpieza y comprobaciones, mientras que los hombres presentan m\u00e1s tics, mayor gravedad en los s\u00edntomas en general y un peor pron\u00f3stico (Lochner et al., 2004). <\/p>\n\n\n\n<p>Estas estad\u00edsticas nos revelan la prevalencia estad\u00edstica del trastorno en cuesti\u00f3n de sexo en la actualidad, considerando que anterior al Dsm-II, exist\u00eda una mayor prevalencia en de TOC en las mujeres que en los hombres. A pesar de esta presencia estad\u00edstica de un cambio en la posici\u00f3n del trastorno en relaci\u00f3n al sexo, no contempla la cuesti\u00f3n de estructura, pero al existir una prevalencia estad\u00edstica que expone el peso de la individualidad sexual en relaci\u00f3n a la organizaci\u00f3n ps\u00edquica cabe cuestionar c\u00f3mo se produce el proceso estructural y se manifiestan las caracter\u00edsticas patol\u00f3gicas obsesivas en los sujetos que permanecen en la media. Por ende este trabajo busca indagar de una manera explorativa las caracter\u00edsticas individuales del sujeto femenino y su crecimiento exponencial en la neurosis obsesiva.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios de g\u00e9nero han permitido dar cuenta de la prevalencia de la histeria entre las mujeres, mostrando c\u00f3mo las instituciones culturales normativizan de manera diferente el ejercicio de la sexualidad en cada sexo. Para el var\u00f3n, una sexualidad plenamente legitimada, un deseo aut\u00f3nomo, en estado puro, que lo ubica como \u00absujeto de deseo\u00bb. Para la mujer, una sexualidad s\u00f3lo legitimada por el amor. La mujer ha quedado reducida a poco m\u00e1s que un cuerpo que incita el deseo del hombre, ha sido pasivizada como \u00abobjeto de deseo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pensamos que el ideal femenino tradicional propone a la mujer el cultivo de sus dotes seductoras, a la vez que le prohibe el libre goce de su sexualidad, es f\u00e1cil comprender la incidencia mayor de la histeria en el g\u00e9nero femenino. Con su frigidez la hist\u00e9rica reivindica el deseo de ser reconocida y no solamente deseada, como ha propuesto Emilce D\u00edo (1985).<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la obsesi\u00f3n, nuestro objeto de estudio, la vivencia neur\u00f3tica se caracteriza por el sufrir del pensamiento, el goce inconsciente inconciliable se desplaza en el sufrir pensando, en ideas fijas intrusivas como suplencia de la pulsi\u00f3n inconsciente (Nasio, 1991).<\/p>\n\n\n\n<p>Recordaremos brevemente que Freud plantea como pre-requisito para su g\u00e9nesis la fijaci\u00f3n o la regresi\u00f3n a la fase libidinal s\u00e1dico-anal, que da cuenta del important\u00edsismo papel que los impulsos de odio desempe\u00f1an en su sintomatolog\u00eda. Esta teor\u00eda, que establece una correlaci\u00f3n entre las fases libidinales y los cuadros psicopatol\u00f3gicos, se enmarca en el sesgo biologista del pensamiento freudiano que privilegia el cuerpo sobre la mente y que busca el sustento corporal que de cuenta de los procesos an\u00edmicos. Se trata de una visi\u00f3n no s\u00f3lo biologista sino adem\u00e1s endogenista del psiquismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las investigaciones actuales, que los estudios de g\u00e9nero avalan, han indicado la necesidad de nuevos paradigmas para la comprensi\u00f3n de la subjetividad y de la g\u00e9nesis de los cuadros psicopatol\u00f3gicos. Me refiero a la introducci\u00f3n del concepto de intersubjetividad. Si el beb\u00e9 nace a un mundo simb\u00f3lico que lo precede y que le es vehiculizado por sus padres y su entorno, a trav\u00e9s de mensajes impregnados de significaciones, tenemos que pensar en una subjetividad no s\u00f3lo asentada en la erogeneidad del individuo aislado sino tambi\u00e9n en la relevancia de los v\u00ednculos para su estructuraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero, en tanto construcci\u00f3n sociohist\u00f3rica y por lo tanto perteneciente a una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica, estructura en forma diferente los sistemas narcisistas Yo-ideal, Ideal del yo y al Superyo que legitimar\u00e1, o no, la puesta en acto de las pulsiones tanto agresivas como sexuales en cada sexo. En nuestra cultura, y en la mayor\u00eda de las culturas estudiadas por la antropolog\u00eda, la agresividad est\u00e1 indicada para la masculinidad y contraindicada para la feminidad. En la mujer, la conducta hostil recibe una doble sanci\u00f3n: moral y de g\u00e9nero. (Dio, E., 1997). No es tolerada y provoca en la agresora sentimientos de culpa. Cuando deber\u00eda enojarse, la mujer se deprime (Meler, I., 1996). En el hombre, la agresividad, en tanto integra el narcisismo de g\u00e9nero es egosint\u00f3nica y considerada un atributo \u00abnatural\u00bb de la masculinidad. Esta visi\u00f3n de la \u00abnaturaleza\u00bb agresiva del var\u00f3n est\u00e1 muy arraigada en el pensamiento popular e incluso ha recibido apoyo cient\u00edfico por parte de bi\u00f3logos y psic\u00f3logos. Se ha sostenido que la agresividad del var\u00f3n, pruebas incluidas, se desprende de su anatom\u00eda y hormonas masculinas. El antrop\u00f3logo biol\u00f3gico Konner en un difundido ensayo, llega a la conclusi\u00f3n de que la testosterona, principal hormona masculina, predispone al var\u00f3n a un nivel de agresividad apenas m\u00e1s elevado que el de la mujer. (Konner, M., citado por Gilmore, D., 1994), con lo cual da un duro ment\u00eds a las teor\u00edas que naturalizan la hostilidad masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas maneras, es un hecho comprobable que la violencia tiene, en la vida y en la muerte de los hombres, una mayor incidencia que en las mujeres. Las cifras estad\u00edsticas que analizan las muertes por causas violentas \u2013 accidentes, homicidios o suicidios \u2013 muestran una apabullante prevalencia entre los varones (Inda, N., 1996).<\/p>\n\n\n\n<p>Que los hijos varones son m\u00e1s barullentos, inquietos, que sus juegos son m\u00e1s bruscos y que son m\u00e1s agresivos, que siempre andan llenos de machucones y lastimaduras, son lugares comunes cuando se les pide a los padres y madres que los definan. Y en realidad es as\u00ed, pero lo que generalmente se desconoce es que ellos mismos han codificado la agresividad como un atributo valorado, integrante de la masculinidad tradicional. Y se desconoce tambi\u00e9n que las diferencias observadas entre varones y ni\u00f1as son ya el producto de un modelaje cultural, en el que ellos han participado activamente a\u00fan sin saberlo. Me refiero a las distintas maneras en que los adultos se acercan a los bebes: movimientos bruscos, timbre de voz m\u00e1s alta para los varones, movimientos m\u00e1s suaves y voz m\u00e1s \u00abani\u00f1ada\u00bb para las ni\u00f1as: primeros est\u00edmulos para la futura mayor agresividad del hombre y tendencia a la dulzura en la mujer. Los estilos de crianza diferentes seg\u00fan el g\u00e9nero contin\u00faan durante toda la infancia. Mabel Bur\u00edn (2000) cita investigaciones que muestran c\u00f3mo los padres suelen ser m\u00e1s severos y exigentes con los hijos varones, llegando incluso a la coerci\u00f3n f\u00edsica. Con las hijas, por el contrario, son m\u00e1s cari\u00f1osos y utilizan con ellas principalmente la coerci\u00f3n verbal.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed me limito a mostrar la relaci\u00f3n entre masculinidad, deseos hostiles y trastornos obsesivos, que ser\u00eda equivalente, pienso, de una f\u00f3rmula que conjugue feminidad, deseos amorosos e histeria. <\/p>\n\n\n\n<p>Por ende ante una revoluci\u00f3n presente en la historia, el cambio en el empoderamiento de las mujeres crea una internalizaci\u00f3n subjetiva de masculiniadad y  han dado al plano estructural una presencia m\u00e1s predominante de la neurosis obsesiva. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSiendo indiscutible que la histeria presenta una mayor afinidad con la feminidad (Weiblichkeit), del mismo modo que la neurosis obsesiva con la masculinidad (M\u00e4nnlickeit)\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La feminidad es una construcci\u00f3n cultural del ser mujer. La masculinidad pienso que lo es del ser hombre, pero ante el desarrollo las funciones internas de cada individuo canalizadas por la cultura crean diferentes vivencias subjetivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos de Freud no son nuestros tiempos, caracterizados de manera sobresaliente por la presencia de las mujeres en la sociedad, en lo p\u00fablico. Puede decirse que las mujeres han tomado el \u00c1gora. En la m\u00e1s inmediata actualidad, las rebeliones en el norte africano y el mundo \u00e1rabe, pueden medirse por la participaci\u00f3n y por la consideraci\u00f3n de los derechos de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>La feminidad en \u00e9poca de Freud ten\u00eda los caminos trazados en una sociedad que empezaba a moverse (2) pero que ped\u00eda el cumplimiento para la mujer, de lo que \u00e9l mismo dir\u00e1, como los altos fines que como madre la civilizaci\u00f3n le tiene reservada \u201cUn papel marcado por el Destino y extremadamente espinoso y comprometido\u201d (3). Puede as\u00ed mismo apreciarse esta la consideraci\u00f3n de Freud y su \u00e9poca en el gr\u00e1fico comentario que hace, cuando al abordar algunas cuestiones de la neurosis obsesiva se refiere a determinadas mujeres en estos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero terminar diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad va desarroll\u00e1ndose y cambia a trav\u00e9s del tiempo y as\u00ed mismo el complejo esquema ps\u00edquico de cada individuo, por ende la comprensi\u00f3n de la cultura y la sociedad actual es parte del proceso de investigaci\u00f3n y de estudio de las patolog\u00edas y las estructuras, desde Freud el concepto de lo que es ser mujer y ser hombre ha cambiado y por ende los roles han evolucionado creando un nuevo proceso interno que interviene en el yo, el ego y el supery\u00f3, por esta raz\u00f3n es importante conocer en profundidad estos aspectos y aplicarlo a las bases te\u00f3ricas ya expuestas para el crecimiento del psicoan\u00e1lisis y la psicolog\u00eda cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lic. Jose A. Gonzalez M.A<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la psicolog\u00eda cl\u00ednica, al hablar de psicopatolog\u00eda, tendemos a fundar su descripci\u00f3n en una serie de s\u00edntomas, cuya organizaci\u00f3n sistem\u00e1tica y conjunta dan las caracter\u00edsticas objetivas para establecer un diagn\u00f3stico. Sin embargo, tanto en la pr\u00e1ctica, como en las investigaciones sabemos que para tener un diagnostico fidedigno tomamos en cuenta los factores biopsicosociales. 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